Un ambiente sano no es un lujo, es una necesidad
Todos tenemos derecho a ser tratados con respeto, sin importar quiénes somos. La dignidad humana no se gana, viene con vos desde el momento en que existís. No hay jerarquías para el respeto.
El trato digno debe estar presente en todos los espacios: en casa, en la calle, en el trabajo. No alcanza con ser amable “cuando se puede”. El respeto no se pausa por jerarquías, estrés o diferencias.
Cuestionar el maltrato no es ser problemático, es ejercer tus derechos. Callarte para "evitar líos" solo normaliza lo que no está bien. Hablar, poner límites y pedir un trato digno es defender lo más básico: tu humanidad.
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